¿Cómo perdonar?

Cuando vives en perdón, la vida se aligera, la apertura sucede y la carga se debilita.

El perdón desde la perspectiva del entendimiento hacia uno mismo hará que esto suceda, si lo hacemos acerca de los demás, esto no va a llegar a suceder.

A que me refiero, al momento en que uno pone su atención en los demás, creyendo que las personas o alguien cercano es el responsable de nuestro estado emocional o mental, entonces caemos en una trampa donde somos víctimas de las acciones de alguien.

Esto sucede porque creemos que las acciones ya sean buenas o malas de alguien son la causa de cómo nos sentimos.

«Si alguien me demuestra amor, me siento amado, si alguien me insulta me siento ofendido y el resultado es el enojo.»

Si no nos gusta el actuar de alguien, sus comentarios o el diálogo negativo que maneja, lo que a veces sucede es que nos enojamos porque no debería ser así, enjuiciamos la situación y no vemos más allá de nuestra idea de cómo tendría que ser.

Cuando filtramos las situaciones por nuestro diálogo interno, lo que sucedió es que en primera instancia nos hemos tomado algo personal. El perdón lo pudieras ver como si tuvieras que aceptar las acciones erróneas de alguien más por haber actuado de una manera no adecuada. Pero esto es una manera de verlo con una visión muy angosta.

Primero hay que trasladar esta idea a uno mismo, poner atención en uno mismo, volverse consciente de uno mismo, entonces podemos pasar al siguiente paso y dejar de lado la manera anciana de ver la vida.

Cuántas veces nos hemos juzgado por algo que hicimos o dejamos de hacer, el “debería o no debería haber dicho o hecho”, el “se supone que si yo … – fuera de cierta manera, actuara de cierta manera, reaccionara de cierta manera, ”. Cargamos la culpa, la violencia con nosotros mismos y esto lo sienten a veces los demás. Este tipo de carga hace que no podamos encontrar amor y paciencia en uno mismo ya que el conflicto inconsciente mental está activado. Y lo que sucede es pesadez emocional y mental por cómo “no debíamos de ser” o como “deberíamos de ser”.

Lo primero sería perdonarnos a nosotros mismos, darnos cuenta que sin importar la situación o el resultado de alguna acción nuestra, no sabíamos una manera diferente de decidir y de actuar en determinado momento. Igual ahora estás más sensible y abierto a que sea diferente, pero no puedes hacer nada por el pasado. Lo que puedes hacer es olvidarlo, aprender de ello y tomar lo que te corresponde y quitar el juicio. Por consiguiente podrás notar que en su momento simplemente no sabías, no conocías o ignorabas algo.

Esto si lo abrazas y lo sueltas quitará toda carga, toda culpa y toda violencia si te lo permites. No hiciste nada malo, simplemente hiciste y actuaste dentro del marco de referencia que conocías. Entonces podemos pasar al siguiente paso, que es el perdonar a los demás. Si te das cuenta de esto en ti, entonces será más fácil no enjuiciar a nadie, ya que te das cuenta que ellos mismos también están haciendo lo mejor que pueden dentro del marco de lo que conocen.

Pasemos entonces al siguiente peldaño que es “No tienes nada que perdonar”, no hay nada que perdonar, ya que cuando sueltas el pasado y te abres a este momento te das cuenta que aquí no hay juicio, no hay alguna idea que diga cómo debería haber sido, no hay idea que tenía que ser diferente, simplemente fue. Y por que te permites verte sin juicio y opinión, notas el regalo que el amor incondicional traen.

Al principio comenté que cuando vives en perdón la vida se aligera, se vive en apertura y la simplicidad te toman. Pero esto es porque te estas amando y no hay juicio, ni la carga que trae el “tenemos o deberíamos de … “ Abraza la idea de que puedes ver el amor con tus ojos sabios. Que ahora eres una nueva persona, donde el amor surge, el entendimiento aflora, donde el juicio y una opinión fija no empaña tu visión.

Te das cuenta que uno es el responsable de cómo uno se siente. Es un regalo y un milagro cuando te das cuenta que nada fuera de ti mismo tiene el poder de darte un estado emocional positivo o negativo. Uno es el que le da poder a las cosas, le da uno importancia a las situaciones, y es ahí donde ponemos fuera de nosotros nuestro bienestar.

Deja de poner fuera de ti lo maravilloso y vivo que puede ser tu vida. Tu paz, tu amor y tu alegría se encuentra en tu corazón, pleno y completo. Sólo pon tu atención en ti y descubre el amor incondicional y experimenta el perdón sabio de sostenerte a ti en perfección y por consiguiente esto se plasmará para los demás.

~ Maghavat

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