Nietzsche

Nietzsche o Friedrich Wilhelm Nietzsche, fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán del siglo XIX, considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental, cuya obra ha ejercido una profunda influencia tanto en la historia como en la cultura occidental.

Según Nietzsche, existen tres formas muy diferentes de relacionarnos con la sociedad: camello, león y niño, cada una de las cuales representa un estado evolutivo e implica un nivel de conciencia determinado.

Nietzsche, a través de la figura de Zaratustra, busca presentar la existencia o la posibilidad del superhombre, dónde este surgirá como el fruto de tres transformaciones por donde pasa su espíritu.

Aquí te presentaré una perspectiva mucho más amplia y profunda que Nietzsche no pudo llegar a hablar ni a profundizar, ya que le faltaba la experiencia de convertirse en ese Superhombre del que él hablaba para poder así mostrarte la culminación de la evolución de la mente humana.

Sigue leyendo y podrás verte en la narrativa del viaje del hombre, explicado de una manera muy bella las diferentes etapas por las que toda persona transita. Cómo uno pasa de ser espíritu a convertirse en camello, luego cómo pasa del camello a convertirse en león y luego como del león pasa a la transformación del niño. Y verás que al final la Unión de todas hará la máxima transformación evolutiva que una persona puede llegar a encarnar y que surja el Superhombre.

Es increíble esta narrativa, aunque muchas personas no lo sepan, ya existen individuos que están explorando y viviendo como Superhombres en la vida cotidiana.

Una mente despierta y madura, que se ha encontrado a sí misma y que ha salido de la fantasía de los pensamientos y las creencias aprendidas, ha sido transformada y ha encontrado su naturaleza Ilimitada.

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Ojalá esto te incite a dar un paso más hacia tu evolución y que resulte en tu propio despertar.

 

Nietzsche hablando acerca del Camello:


En la sociedad contemporánea, llegar a ser uno mismo requiere grandes dosis de confianza y valentía. Podría decirse que es casi un acto revolucionario.

Por lo general, la mayoría de seres humanos atravesamos un primer estado evolutivo conocido con el nombre de «camello» o como coloquialmente se ha dado a conocer como «ovejas».

Al no saber quiénes somos, nuestra forma de pensar y de comportarnos se asemeja mucho al del grupo social y cultural al que pertenecemos. No tenemos identidad propia, sino una compuesta por la de muchas otras. Vivimos la vida a través del miedo y la inseguridad. No nos valoramos y hay muchos patrones de insuficiencia y falta de merecimiento.

Debido a esta falta de autoestima, somos obedientes y sumisos, conformándonos con el modo de vivir establecido por el statu quo.

Todo hombre es espíritu en esencia. A sus inicios su experiencia es tan pura e inocente, que el espíritu no está cegado por ninguna idea o concepto. De aquí se embarca a descubrir la vida, aprende ideas y condicionamientos que empiezan a dar forma a su actuar.

Aquí se da el simbolismo del camello, el cual representa a los que se disponen a obedecer ciegamente. Son los que sólo escuchan y tienden a arrodillarse y a recibir la carga que esto trae.

Aquí uno está totalmente dispuesto a soportar las obligaciones sociales por tratar de pertenecer y conectar y así entender su lugar en la vida y su entorno. Sin cuestionar mucho, uno se dedica a obedecer, sin más, a lo valores que se le inculcan y presentan y se adquieren como creencias.

Esto da paso a un complejo sistema de creencias que ese va adoptando como propio. Esto es la base con la que será aceptado y podrá interactuar con la sociedad. 

En este bajo estado evolutivo uno vive como esclavo, y lo peor es que se ignora la cárcel mental de oro en la que uno vive. Uno defendiendo y justificando su existencia de víctima desde la falta de capacidad de gobernar sobre las pensamientos y emociones, siendo uno el títere de lo que la mente-inconsciente dicta y manda.

Seguimos adoptando creencias y más creencias ciegamente. No cuestionamos las directrices que nos llegan desde afuera. Al comportarnos como camellos seguimos al rebaño sin hacernos demasiadas preguntas por los miedos y la responsabilidad que esto traería.

Nos adaptamos y fluimos con las acciones y maneras de pensar de la mayoría. Débiles y frágiles en la resignación, vivimos la vida de una manera superficial y monótona y carente de sentido. En general nos dedicamos a trabajar, a consumir y a satisfacer emociones y fantasías. Y terminamos por acostumbrarnos a un estilo de vida que no nos satisface, pero que por lo menos nos permite ser aceptados como individuos aparente normales ante la sociedad.

Hay personas que se quedan en este peldaño, pero para algunos, su corazón no se puede conformar con esto y quieren descubrirse aún más.

Este simple pero poderoso sentimiento, tiene tanto poder que, gracias a él, se abre la oportunidad de una transformación interesante. El espíritu del hombre no puede vivir mucho tiempo de esta manera y va en búsqueda de una rebelión interna para seguir con el siguiente peldaño en la escalera de la evolución y seguir su propio camino hacia el descubrimiento de sí mismo.

Entonces da paso a que el camello quiera más y busque la siguiente transformación, la del león.


Nietzsche hablando acerca del León:


En el camino que nos conduce al descubrimiento de nuestra verdadera esencia, el siguiente escalón evolutivo se conoce con el nombre de «León». Aquí, después de la primera transformación interna, de pronto se nos muestra y se nos obliga a tocar y sentir nuestro vacío interior.

Esta manera llega a mover los cimientos en los que nuestra identidad está sostenida. Nos conecta con la necesidad y la inquietud de averiguar quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo. Ya que uno no está totalmente seguro de lo que es bueno y malo, quién según soy o quién en verdad soy.

Y para lograrlo empezamos una transformación mental-emocional que surge de lo más profundo de nosotros que empieza a subir por nuestro interior. Esta energía va tocando y rompiendo creencias y posiciones de las las cadenas que nos atan a la identidad formada por lo aprendido en el colectivo social y cultural en el que hemos sido educados.

Esa fuerza nos incita a rebelarnos contra las directrices que nos han sido inculcadas desde afuera, cuestionando los fundamentos sobre los que hemos construido nuestra existencia. Buscando de alguna forma ir descubriéndonos y creando nuestra propia identidad.

Pero al sentirnos inseguros, nos mostramos arrogantes, reaccionando contra los que piensan de manera diferente a nosotros. Juzgamos, nos distanciamos y rechazamos otras maneras de pensar y de ver la vida. Esto hace que uno se aísle aún más.

Esta es la razón por la que en el estadio de león solemos luchar y entrar en conflicto con los demás y con el mundo. De hecho, solemos estar en contra del sistema. Queremos un cambio y creemos, desde el juicio y las creencias, que éste radica en cambiar la realidad externa. Si bien, buscamos ser libres de la sociedad, ésta idea todavía no ha madurado lo suficiente como para saber qué significa y es la verdadera Libertad.

Lenta pero progresivamente vamos ganando confianza en nosotros mismos. Empezamos a despertar y nos damos cuenta de que NO estamos viviendo nuestra propia vida, sino la que otros nos han dicho que teníamos que vivir. Ya no nos contentamos con llevar una existencia normal. Nos volvemos inconformistas, y este inconformismo nos motiva a buscar nuestra propia verdad.

Pero la mayoría sigue buscando afuera de ellos y muy pocos se dan cuenta que lo que buscan es mirar dentro de sí y desde ahí despertar.

El león no tolera que nadie le toque ni se inclina ante nadie para ser cargado. Simboliza por lo tanto al ser humano liberado de las cargas morales y sociales. Representa al rebelde, al que rechaza todos los valores tradicionales y busca nuevas formas más allá del status quo.

Su poder se consuma y se agota en el esfuerzo por buscar la contraparte a todo, descubre sus armas y un tipo de poder que desconocía. También reconoce su fuerza y las posibilidades de su independencia para crear su reino.

Aún con una faceta de descubrimiento de sí mismo muy diferente a la etapa anterior, se puede ver que todavía hay mucha resistencia y rigidez, inclusive puede haber violencia. De hecho, puede que no exista la gentileza y no hay una soltura verdadera.

El poder creador no ha llegado completamente a sí mismo, no ha surgido desde el espacio más puro, donde su propia y verdadera riqueza se encuentra.


Nietzsche hablando acerca del Niño:


De la misma forma que un péndulo se mece de un extremo a otro hasta quedar estático en un punto de equilibrio, los seres humanos también pueden encontrar s centro al alcanzar un estado evolutivo conocido con el nombre de «Niño».

Nietzsche comenta que, después de esta etapa, el león también tiene la necesidad de transformarse, pero ahora en niño. En esta nueva transformación, él tiene que resurgir de una manera muy diferente. Se presenta superar su autosuficiencia y el sistema de creencias adquirido.

Esto supone un reto a lo construido, ya que significa vivir libre de prejuicios, aceptación y entendimiento. Parteaguas de una nueva percepción de sí mismo y del mundo.

Así es como muchas personas empiezan de una manera mucho más intensa la BÚSQUEDA de lo espiritual o de un mayor sentido de su existencia. Uno empieza a ir en búsqueda por las respuestas a las preguntas más profundas que mucha gente no se atreve a hacerse. ¿Quién soy, qué hago aquí, etc.?

El niño es inocente y es juego, pero también es creador. Sólo el niño consigue la espontaneidad de lo vivo, vive presente y en asombro. Está libre de prejuicios y puede crear nuevos caminos, igual antes no vistos. Se dispone a explorar el Juego de crear, dispuesto y abierto.

Se anima a decir sí a la vida, a lo que le rodea y a lo que está por llegar. No analiza ni conceptualiza, se lanza a la aventura y fluye con la vida.

En el estado de experiencia de «Niño» uno puede llegar a madurar y a descubrir lo que es La Atención Plena, que puede permitirle a uno descubrir cosas que la mente no-consciente no podría. 

Al empezar a vivir desapegados a nuestra identidad, empezamos un proceso donde respetamos todos los puntos de vista y aprendemos de cada persona y de cada circunstancia con la que nos encontramos.

Lo más seguro es que nuestra verdadera esencia o nuestra verdadera realidad no sea totalmente revelada, aún así, los niveles de felicidad y paz han y seguirán aumentando.

Pareciera que el mundo nos está mostrando una perspectiva muy diferente, dónde confiamos en la vida y procuramos dar lo mejor de nosotros en cada momento. Buscamos en cada experiencia la forma de transformar nuestra conciencia para poder así sentirnos conectados y unidos a la realidad.

Nos damos cuenta, de una forma muy contundente, que el único cambio necesario y requerido y al que tenemos acceso es solamente al nuestro. Y que al cambiar nosotros, empieza a cambiar todo lo demás.

Aún así, y después de empezar a vivir la vida de una manera mucho más hermosa y armoniosa, el corazón sabe que hay mucho más, y que, inclusive esto no puede ser la meta o el propósito de existir.

 

¿Cómo uno se convierte en el Superhombre que Nietzsche hablaba?


Con la imagen del niño, Nietzsche está describiendo una faceta necesaria para poder llegar al Superhombre o la Supermujer, no es acerca del género sino del potencial que el Ser Humano tiene.

Mucha gente se queda en alguno de estos escalones del proceso evolutivo y no pasa al siguiente.

Mientras vamos creciendo, los patrones de pensamientos se van fijando en nuestra mente. Estos pensamientos no observados generan un sentido de existencia erróneo; dónde la idea de un «Yo» o la composición del «Ego» sucede y nos limita muchísimo por estar funcionando en el inconsciente.

Aunque uno pase a ser «León» y uno se sienta increíble ahí por la libertad que aparentemente es dada, la energía está mal-enfocada. Uno sigue viviendo condicionado por el juicio y el control de las circunstancias externas de la vida.

Sin darnos cuenta, esos patrones fijos e inconscientes provienen de lugares muy violentos y el resultado, aunque no lo veamos, es uno de atacar, defender y cuestionar todo.

Una de las cosas que impiden que uno evolucione y pueda pasar más allá del «León» es, usar todas esas cualidades que el León tiene y enfocarlas a uno mismo, no a los demás y a la vida.

¿En algún momento te has parado a cuestionar y rebelarte con todo lo que pasa por tu mente? ¿Te has tomado el tiempo suficiente de no creer ciegamente todo lo que tu mente dice y cree que es verdad?

Si nada de lo anterior tiene sentido y uno no aplica la actitud correcta, será casi imposible que uno pueda pasar a ser «Niño» ni mucho menos a realizarse como ese «Superhombre» que TODOS pueden llegar a ser.

La vida que se vive cuando uno despierta a las cualidades amorosas, sabias y compasivas del «Superhombre», un Universo Infinito de Paz, conexión y propósito se vuelve la base desde la cual uno vive cada instante de su vida.

Es por eso la importancia de encontrar algo que ayude a la mente ignorante a pasar de un estado de Conciencia bajo a uno mucho más elevado.

Dentro de cada uno de nosotros existe una puerta que te llevará a las profundidades de tu Psique y te transformará y te llevará a la realidad de QUIEN EN VERDAD TÚ ERES.

Podrás recordar las cualidades más amorosas y puras del Niño, tendrás la fortaleza y la libertad del León dentro de ti sin importar nada, y dejarás de cargar las cosas que no te pertenecen, como el Camello, si cambias y te transformar y te conviertes en eso que estás destinada(o) a ser.

Más allá de la identidad, de los pensamientos, de las emociones y del mismo cuerpo existe algo tan puro que no tiene cualidades y que permanece en ese espacio más allá del tiempo y el espacio pacientemente a ser descubierto.

Para que uno sea la máxima versión que puede uno llegar a ser, uno tiene que transitar todas las facetas anteriormente explicadas. Y por último, uno tendrá que tomar decisiones sabias y sanas que ayuden a que DESPIERTES A LA VIDA y recuerdes el poder de amor que tienes.

Uno tiene que caminar y enfrentar las tres etapas antes mencionadas, y también ir a buscar y encontrar los peldaños que todavía siguen.

La esperanza de que tú y todos puedan dejar de ser esclavos del miedo será una de las experiencias más hermosas que les esperan.

Podrás ser ese alguien que trasciende la ilusión, que danza y se convierte en un instrumento para la expansión y embellecimiento de la vida.

Aunque no lo sepas, tu Presencia es capaz de transformarlo todo y ésta es una fuente inagotable de Amor.

La unión con la Conciencia dará vida al Superhombre.

No te detengas en el filo del abismo y dudes en saltar, ya que te perderás el vuelo de tu propia vida.

Ojalá no te quedes estancado(a) en tu propia evolución y desperdicies el regalo de haber nacido Humano. Recuerda que vales muchísimo y te mereces todo.

Y en relación a lo anterior, más abajo encontrarás una caja de inscripción para la Clase Online Gratuita «Despertando a la Vida».

La he creado para compartir contigo mi viaje y cómo fui pasando por las etapas del Camello, el León y del Niño. Y qué tuve que pasar y el cómo para haber podido recordar y convertirme en ese Superhombre que Nietzsche hablaba.

Gracias por leer, compartir y participar en la sección de los comentarios.

Te amo

– Maghavat

 

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